TRATO DE LOS PRACTICANTES I: INTRODUCCIÓN

El famoso coaching lleva un tiempo en boca de todos y parece que es la moda en el ámbito de la actividad física y del deporte. Pero desgraciadamente, ese término intenta aglutinar demasiados aspectos y es demasiado frívolo ligar todo lo que rodea al deporte y al ámbito de la psicología en una sola palabra. El buen “coach” debe saber evaluar, debe conocer las facetas de la personalidad, del deporte, qué implica la motivación y por qué se da el abandono. Por otro lado debe saber cómo lidiar con la activación, con la ansiedad, con el estrés, con la atención y la concentración, con la autoconfianza y con la cohesión del grupo (no únicamente el equipo). No solo debe tener un buen liderazgo, debe ser un buen comunicador y saber estar en el otro lado, es decir, saber ser empático. Intentar trabajar sobre las habilidades psicológicas de forma eficiente es otro de los aspectos que debe manejar. Demasiado para resumir en el término coach, ¿no os parece?

Antes de empezar por alguno de los puntos descritos arriba, debemos tener claro qué es lo que se busca cuando se ejerce esa figura. Limitarse a obtener una mejoría física sería quedarse corto. No solo se debe buscar una mejoría en el deporte, se debe buscar una mejoría en el ámbito psicológico. Se debe enseñar a superar o lidiar con las presiones de la competición, de un entrenamiento o, simplemente, de una tarea dentro del mismo entrenamiento. Mejorar en la experiencia a nivel general. Se debe hacer mucho énfasis en la importancia de incrementar la satisfacción, la diversión con la práctica deportiva y la autoestima, siendo todo esto más relevante si se trata de jóvenes. Y por otro lado, saber abordar esos momentos de vuelta a la vida activa una vez superada una lesión, o durante la misma. La rehabilitación psicológica, en ocasiones, puede llevar más tiempo que la propia física.

Dicho esto, vayamos al grano. Personas. Cada una con una personalidad diferente, igual o completamente alejada de la tuya. Pero, ¿sabemos lo que es la personalidad y las múltiples estructuras que la rodean?

Muchas definiciones, muchas, vais a encontrar en la red. Definir una como correcta, creo que es imposible, pero en mi opinión, como la describen Weinberg y Gould (1996), es bastante acertada: “la personalidad se refiere a las características, o combinación de las mismas, que hacen que una persona sea única”.

Si entramos en la estructura de la personalidad, nuevamente nos vamos a encontrar con diferentes modelos, como por ejemplo el de Sigmund Freud o el de Hans Jürgen Eysenck, pero todos van a exponer que la mejor manera de entender la personalidad es a través de su misma estructura.

Vamos a quedarnos con el modelo de estructura de R. Martens (1975), el cual considera que está divida en 3 niveles diferentes pero interrelacionados entre sí.

Estructura de la personalidad.

Fuente: Martens, 1975.

1. Núcleo psicológico: constituye el nivel más básico de la personalidad. En él se encuentran las actitudes y los valores, intereses y motivaciones, y las creencias o pensamientos sobre uno mismo y su propia valía. El núcleo psicológico es, en esencia, la pieza central de la personalidad, el “verdadero yo”, no el que quiero que otros piensen que soy. Se trata del nivel más difícil de conocer y por otro lado, la parte más estable e invariable a lo largo del tiempo de la personalidad.  Por ejemplo, los valores fundamentales pueden confluir en torno a la importancia de la familia, los amigos o la religión en la vida de una persona.

2. Respuestas típicas: son aquellas a través de las cuales vamos a aprender a adaptarnos al entorno y las formas de reaccionar ante las situaciones que nos rodean. Por ejemplo, una persona puede ser feliz, despreocupada, tímida o temperamental. A menudo, las respuestas típicas son buenos indicadores del núcleo psicológico de cada uno. Por ejemplo, si una persona responde a determinadas situaciones sociales de forma tímida y callada, puede ser que sea introvertido.

3. Conducta relacionada con el papel social: se trata del aspecto más variable de la personalidad y hace referencia a la forma en la que se actúa sobre la base de lo que se percibe en una determinada situación social. Por lo tanto podemos decir que está sometido a las mayores influencias ambientales, ya que situaciones diferentes pueden dar a pie a desempeñar roles diferentes, pudiendo llegar a generar conflicto entre ellos. Por ejemplo, el convivir con un amigo en un piso, puede experimentar conflicto entre el rol de amigo y el de compañero de piso.

Todos estos niveles se pueden ver mejor si los comparamos por ejemplo con un huevo kinder: la parte del envoltorio sería la conducta relacionada con el papel social, algo que todos pueden ver; si quitas el envoltorio y llegas al chocolate, estarás en el nivel de respuestas típicas, y solo una vez llegas al juguete de dentro, estarás en el núcleo psicológico.

Y para ser un buen “coach” en esencia se debe conocer a la persona. Es cierto que para llegar a ese núcleo, se debe invertir tiempo y se debe ser paciente. El poder llegar a conocer bien a una persona va a requerir de ir abriéndose paso a través de todos los niveles, no solo quedarse con la capa más exterior, con ese rol que muestra en esa situación social (ya sea un partido, un entrenamiento, una charla, etc.) con la que acostumbramos a convivir. Porque no se nos puede olvidar que estamos tratando con personas, con todo lo que ello implica.

Cierro aquí esta pequeña introducción en un tema, que en primer lugar, quiero que quede como reflexión para uno mismo, y que en segundo lugar, me voy a quedar corto, no solo porque mis competencias con el tema son reducidas (3-4 asignaturas en la carrera, es decir, ni con mucho pretendo sentar cátedra) sino porque se trata de un marco muy importante y con una relevancia que muchas veces, aunque seamos buenos “coaches” no sabemos hasta qué punto podemos influir en las personas que nos rodean. Y eso, al final, no es algo para tomar a la ligera.

En el siguiente post trataremos de abordar de forma detallada y profunda un tema muy importante, que se acostumbra a dar sobre todo al inicio: el abandono deportivo debido a la falta de motivación. Gracias por vuestra atención, nos leemos en breves.

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